Paco Aguilar en la Sala Robert Harvey

Soy amigo y admirador de Paco Aguilar desde hace muchos años. No todo lo que hace me gusta. Pero mucho de lo que hace me gusta y mucho. Incluso cosas que no me gustan tienen aspectos, logros, encuentros que me interesan. Paco tiene una curiosidad, una extravagancia poco común: es un artista que vive de su arte. QUiero decir que no trabaja en un banco y pinta, o es profesor de instituto y esculpe, o hace algo y además escribe. No. El pinta, esculpe, graba y vive de eso. Además enseña a grabar a otros, estampa los grabados de otros. Eso es raro, en mi tierra es más raro aún.

En otro lugar (ved www.aforolibre.com) he escrito sobre la próxima exposición en la Sala Robert Harvey. os animo a id a verla.

La instalación que se presenta en la sala es heredera directa de la transformación sufrida por su contacto con el grabado y sus requerimientos: el recortar piezas metálicas, el dibujo, el papel (cartón en este caso), la piedra, los acetatos transparentes, las tinturas, etc., son algunas de las herramientas con las que ha tejido esta instalación.

Aquí os incorporo una galería de fotos fragmentarias de proceso de construcción de la instalación.

Taj Mahal

Hace escasas fechas asistí al recital poético que dio Angela Vallvey en el Museo Picasso Málaga. En él escuché a la escritora este poema que me emocionó

Toda esta belleza,
mirlos y vino confitado,
nube azulada,
dócil silencio
que a la lluvia labra
como si fuera piedra,
plumas de jaspe,
muchachas de ojos ciegos.
que no sangre más
la herida de la luz
o la noche vendrá entenebrecida
Taj Mahal
Mumbai India.
Angela Vallvey. La velocidad del mundo. Ed. Vandalia 2012

Fui, al día siguiente a mi librería de cabecera (Rayuela, Málaga) les rogué que me lo trajeran y así lo hicieron. Entretanto algunas fechas corrieron y, como debe ser, leí los versos unos días después. Perdieron parte de su encanto.

Pero recitados ellos junto a la serenidad y el silencio de la noche veraniega en el jardín de chinos del Museo Picasso, con el rostro de la poeta bajo la luz dorada, el rumor de una fuente junto a mis piés y sobre todo, por encima de todo, el poderoso recuerdo de mi visita la Taj Mahal, de su recuerdo, en la distancia y en la cercanía, de la herida de la luz, de la piedra labrada como si fuera agua. Todo eso hizo que me pareciera un gran poema. Los recuerdos de un gran viaje a un gran país le favorecieron.

Creo que debo volver a hablar de India.
Mientras que eso ocurre os dejo algunas de las imágenes que se mantienen en mi memoria.