Lo grotesco, el pintor Cornelius Ritter von Max y Enrique Simonet

La próxima exposición en el Museo Picasso Málaga “El factor grotesco” me hizo recordar a un pintor checo, casi mejor decir austrohúngaro, pues nació en Praga en 1840. Gabriel Cornelius Max (1840-1915), hijo del escultor Joseph Max, falleció en 1863 en Múnich donde residía desde durante largos años. Pintor que alcanzó mucha fama centroeuropea a través de sus obras, que son por otra parte de una gran personalidad, aunque siquiera sea por las ideas y creencias tan peculiares en las que se sustentaban. Espiritista, teósofo, “seguidor” de Darwin, etc. Fue profesor-pintor de pintura histórica- de la Academia muniquesa. Su vida y su obra dan para varios post. Si lo expongo aquí es por dos aspectos. El primero porque, como consecuencia de los avances científicos de su época, el descubrimiento –conocimiento- de los restos del hombre de Neardenthal, y el definitivo reconocimiento de las teorías evolucionistas de Darwin, desarrolló unas opiniones y creencias evolucionistas peculiares que le llevaron a pintar numerosas obras grotescas –ridículas y extravagantes a nuestros ojos actuales- en donde exponía a diversos simios en actitudes humanas e incluso imitando tipologías literarias.
Os acompaño dos obras, la primera “Monos como jueces” (1889) y “Eloísa y Abelardo” que no he podido datar.

Eloísa y Abelardo

Monos jueces de arte. Museo de Múnich

Sin embargo para nosotros malagueños tiene un interés particular pues pintó una obra, El anatomista (1869) fuente directa de imitación, y no solo de inspiración, de la obra popularmente conocida como “Y no tenía corazón” de Simonet depositada en ese museo de Málaga que nunca sabremos si volveremos a ver (dicen que a finales de 2013).

Enrique Simonet Lombardo (1866-1927). Pintor de familia malagueña que se inició en la pintura en su ciudad natal Valencia y continuó en Málaga, donde su familia volvió, en la escuela de Ferrándiz. Se le reconoció siempre como pintor de la escuela malagueña.
En su período de formación viajó por diversas ciudades europeas entre 1887 y 1890. También estuvo como corresponsal de guerra en Marruecos entre 1893 y 1894.

La casualidad (dicen que es heredera, junto con la inspiración, la laboriosidad del esfuerzo pero creo que también juega la partida el azar) hizo que encontrara la relación directa de una obra de Simonet, muy valorada y enaltecida en mi ciudad, con una de Ritter von Max (al señor Max lo hicieron caballero –ritter- y como no podía ser menos pegó título al apellido para que todos se enteraran de su importancia personal).

Óleo de Enrique Simonet propiedad del Prado

El anatomista. Pinacoteca de Múnich

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Simonet pintó “Anatomía del corazón” en 1887. Un óleo sobre tela de 177 x 291 que es propiedad del Prado y está en depósito en el Museo de Bellas Artes de Málaga.

Cornelius Max pintó “El anatomista” en 1869. Óleo sobre tela de 136,5 x 189,5. Es propiedad de la Pinacoteca de Múnich.

Las fuentes de las imágenes son las siguientes:

http://www.juntadeandalucia.es/cultura/museos/GENERICO/S2_3_1_1nolupa.jsp?idpieza=393&pagina=4

http://www.pinakothek.de/en/gabriel-cornelius-von-max

http://xkredesuniversales.blogspot.com/2011/04/monos-criticos-de-arte.html

 

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Acerca de jose antonio martin santos
Todo me provoca curiosidad

2 Responses to Lo grotesco, el pintor Cornelius Ritter von Max y Enrique Simonet

  1. Probablemente no sería necesario dar tantos detalles de un pintor malagueño tan excelso. Sin duda Ritter Von Max pudiera haber copiado su cuadro, de bocetos de nuestro egregio pintor; nunca lo sabremos.

    • En realidad creo que esa fácil responder a esa duda. Von Max pintó ese cuadro en 1869. En ese momento Simonet tenía 3 años. Simonet pinto el suyo en 1887, cuando el checo había pintado ese cuadro hacía 18 años.Por esa época él, Simonet, había realizado un viaje de estudios por diversas ciudades centroeuropeas en donde es fácil suponer que había estudiado el cuadro. Aunque Simonet no tendría pretensiones cientifistas ni seudofilosóficas de las que era tan amigo el alemán-checo-austrohungaro sino simplemente comunicativas, que solo quisiera cumplir un encargo con una obra impactante, al gusto historicista de la época, en donde desarrollase sus conocimientos de luz, espacio, dibujo.
      Por otra parte inspirarse fuertemente en otra obra solo es propio de personas inteligentes, de artistas serios, pues sacan lo mejor de lo anterior y aportan su voz propia, amigo Nubelibre.

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