Cuaderno de Trabajo

Personas, máscaras, artistas y otros juegos

Emperatriz y prisioneroPlatón despreciaba a los artistas. Los consideraba artesanos, lo que eran, y aún los veía como la clase más baja de ellos pues solo copiaban personas, objetos o animales. Lo máximo a lo que podían aspirar los artistas era a representar fielmente.

Para Platón las personas éramos sombras imperfectas de seres inmateriales perfectos, de Ideas. Formas. Así los artistas eran simplemente imitadores de personas, de objetos. Eran imitadores de imitaciones. Imitadores de sombras.

Hoy todos somos artistas en el sentido que le daban al término en la antigüedad clásica. Producimos con nuestras cámaras imágenes de objetos y de figuras humanas. Con frecuencia esas imágenes imitan a otras que vimos. Son copias de otras copias. Ideas que vimos realizadas por otros y que adaptamos, o que simplemente trasladamos con nuestro nombre. Imágenes de imágenes de imágenes. Sombras de sombras.

Fotografías de fotografías, selfies, grafitis en las paredes que son solo firmas, grafitis que son imitaciones de otros grafitis o de fotografías. Fiestas populares donde nos disfrazamos de caricaturas de nosotros mismos, avatares multimedia para jugar con otros avatares, personalidades virtuales para buscar sexo, o para amenazar a otros, personalidades multiplicadas de un original que ya no recuerda lo que fue o lo que aspiraba a ser. O quizás nunca lo supo.

Ocelos

UPoemas en pared_12n cuaderno de trabajo. Una red de conceptos, de representaciones, de ideas. Universo de relaciones, de juegos.

Nacimos del vientre de nuestras madres pero nos hicimos en los cuadernos escolares, en las hojas que escribimos cuando hacemos proyectos con nuestros compañeros, en los cartas o escritos a nuestras amantes. En las hojas de los libros que forjan nuestras ideas.

No hay mayor fuente de realidad que nuestras ideas. Frente a ellas solo está la ciega naturaleza. De la naturaleza, del exterior, viene la luz.

Si nuestra personalidad fuera un insecto, cada hoja de cualquiera de nuestros cuadernos de trabajos sería un ocelo. El órgano destinado a atrapar la luz, valorar su intensidad y ayudarnos a mantener el vuelo.

Nosotros en El Portón. Alhaurín de la Torre

Porton

Ariadna

Ariadna_blogLa imagen de Ícaro descendiendo desde el cielo con sus alas ardientes recuerda poderosamente al ángel caído. Quiso salir del laberinto volando y en su huida se acercó demasiado al Sol, quemó sus alas y desapareció en el mar.

El Laberinto también contuvo en su interior a Teseo para luchar contra el Minotauro, al que dió muerte, y escapó siguiendo el hilo que le entregó Ariadna.

Y ese hilo que le da Ariadna a Teseo es una cuerda-guía para avanzar con seguridad en lo desconocido. Un hilo, una cuerda se convierte así en una imagen simbólica de las vidas. En la antigüedad clásica, las que tejían el hilo de nuestras vidas eran las Moiras, tres “mujeres”, Cloto, Láquesis y Átropos. La que hilaba, la que marcaba la longitud del hilo vital y la que lo cortaba terminando con nuestra travesía, con nuestra vida. Esa travesía que aludimos aquí como un hilo, una cuerda.

La realidad, que se ve trastornada con frecuencia por la violencia, o la enfermedad, o la catástrofe. Se transforma en dolor que impulsa a la huida, al viaje, para alcanzar los sueños, la realidad perdida y recordada en forma de paraíso, de confort, de sueños amables. Sueños, realidad, dolor, viaje, sueños. Este hilo tiene una expresión clara en las vidas de todos nosotros. En realidad ese esquema está oculto casi siempre bajo las apariencias de las rutinas de nuestra vida cotidiana.

Vida cotidiana

Vida cotidiana. Más que un modo Muro_Blogde vida parece un lugar, un espacio físico en el que residimos. Solo que no hay una calle, ni una urbanización que se denomine así. Y paradójicamente a todos nos parece una dirección magnífica que situar en el GPS de nuestras rutinas.

La vida cotidiana placentera es un espacio mental al que nos merecemos acceder todos, los que vienen hacia nosotros huyendo y los que estamos aquí; un lugar en el futuro rodeado por gruesos muros de cristal, un pórtico por el que acceder al barco que nos conduce al lugar … en el que estamos.

La vida cotidiana un bonito crucero con emociones, tómbolas (¿tendré trabajo o no?), sus norias que suben y bajan (¿me quieren, no me quieren?), sus golosinas (¿coche o moto?), sus ruidos (¿porque dicen “eso” de mi?).

La vida, no la vida cotidiana, sino la real, la de las emociones y los sentimientos, la del amor y el dolor, se transforma en un camino metafórico por el que transitamos y en el que hemos de separar el grano de la paja, la arena, la grava, la piedra, de la pepita de oro.

Quizás debamos ser arañas y tejer la red para atrapar nuestras metas, nuestras ilusiones. O quizás debamos ser mineros, ir con nuestra batea al arroyo y esforzadamente, con tesón, encontrar el oro, que siempre vendrá en pequeña cantidad, con el que construiremos nuestra vida.

 

Dolor

Dolor_Blog¿Qué es el dolor?¿Acaso importa mucho que es? ¿No deberíamos mirar antes hacia quién lo padece? Cualquiera de nosotros ha sido herido. Todos nosotros volveremos a serlo. Hemos de buscar qué lo provoca, quién provoca las heridas nuestras y de esta sociedad. Y como curamos esas heridas.

La búsqueda de las causas y de las curas es un camino. Una travesía.